
La rutina de la vida moderna generalmente no deja espacio para el roce social. Los padres proveemos de artefactos tecnológicos a los niños porque preferimos verlos quietos e inmóviles para que no se ensucien o lastimen. A veces sólo para nuestra tranquilidad. Sin embargo, esa acción protectora los aleja de la realidad, del contacto social, incluso dificulta el desarrollo psicomotor.
La sobreprotección nos impide dejar que nuestros niños hagan lo que una vez hicimos: trepar árboles en busca de frutas, correr, gritar, saltar, bañarse en sudor cada tarde después de la escuela y también en las citas desafiantes de: lo arreglamos a las 4 y 20, algo a lo que muchos temimos en algún momento.
Los adultos tampoco escapamos de la necesidad tecnológica, ahora Facebook, Whatsapp, Instagram y demás redes y aplicaciones reemplazan la mayoría de los momentos de distracción. Así asumimos un modelo de existencia muy lejos de nuestra naturaleza.
Lo preocupante de esta tendencia hacia la vida virtual además de las conductas individualistas que genera radica más en la forma que enfrentamos el desarrollo. Los avisos ya se vislumbran en los casos de niños autistas, los trastornos en la personalidad, muchas veces con conductas agresivas, la predisposición a la obesidad, las adicciones a internet, algo que ya la Organización Mundial de la Salud certificó como una enfermedad.
Sabe usted que el uso de teléfonos inteligentes y otros dispositivos harán que la morfología de los seres humanos cambie en los próximos mil años. Según científicos las personas más jóvenes están desarrollando un nuevo hueso justo encima del cuello. Este hueso se conoce como protuberancia occipital externa y es a veces tan grande que se puede sentir cuando presionas los dedos en la base del cráneo. Aún no existe claridad en el tema, pero es posible que esta transformación provenga de doblar muchas veces el cuello en ángulos incómodos para mirar los dispositivos inteligentes. Otro estudio reciente reveló que estos picos prevalecen en personas jóvenes, demostrando que son más propensos a tener el hueso.
El descubrimiento mantiene en alarma a los científicos quienes comprobaron que ajustar de manera constante nuestra posición mientras miramos el celular o el monitor en la oficina provoca esfuerzos en el cuerpo que determinan la postura.
Y ¿Cómo se verá el hombre en un futuro? En consonancia, la compañía de telecomunicaciones TollFreeForwarding.com creó un modelo de representación corporal que muestra cómo podrían evolucionar en el futuro las características físicas del ser humano en su obsesión por las tecnologías.
El modelo es una mujer en 3D a la cual bautizaron como Mindy. En mil años la raza humana tendría la espalda encorvada, debido a la gran cantidad de horas que se pasa frente a la computadora en la oficina y el uso de los teléfonos inteligentes. El cráneo del ser humano del futuro se espesará para proteger al cerebro de la radiación de radiofrecuencia emitida por los celulares que según estudios de algunos especialistas, puede ser un peligro potencial para las personas. Al mismo tiempo, y de acuerdo con una teoría científica que afirma que un estilo de vida sedentario está reduciendo la capacidad cerebral de la gente, el modelo indica que el volumen del cerebro será menor.
En la representación gráfica de este modelo corporal, denominado Mindy, también se puede apreciar que una mano permanece en posición inusual, como si sus dedos estuviesen siempre sosteniendo un teléfono. Así mismo, el codo se mantiene en un ángulo de 90 grados. Una última característica que destaca mucho en este modelo es la presencia de un segundo párpado, que protegería los ojos de la excesiva luz emitida por los dispositivos electrónicos. Los seres humanos podrían desarrollar un párpado interno y más grande para evitar la exposición a una luz excesiva, o el cristalino del ojo podría evolucionar de tal manera que bloqueará la luz azul entrante, pero no otras luces con alta energía luminosa, como el verde, el amarillo o el rojo.
¿Qué le parece? Probablemente siga en asombro y se tome como yo unos minutos para pensar con seriedad en nuestros estilos de vida. Las investigaciones nos abren el camino. Usted decide qué hacer. ¿Vamos por Mindy?