Cómo no iniciar un recorrido dedicando por entero la intención a tan importante lugar. Los que a largas horas de estudio nos entregamos sabemos la inmensa riqueza que atesoran las bibliotecas. En ellas, además de paz, encontramos las condiciones e información necesaria para desplegar el velo del conocimiento.
La información tiene un valor exclusivo para las personas y las actividades que realizan diariamente, tanto en el marco social como cultural. Ellas aportan a los individuos y a los grupos, identidad, participación y responsabilidad. Tanto es así que a lo largo de la historia, la información protagoniza un rol indispensable y trascendental para el desarrollo de las actividades del ser humano.
Diversos son los sitios donde la misión indispensable es aportar información, y con el desarrollo tecnológico alcanzado en la actualidad, la brevedad para disponer de un material informativo no se hace notar. Pero al hablar de estos temas, no podemos dejar de mencionar la verdadera catedral de la información; la biblioteca y en ella a su más representado exponencial, el bibliotecario.
El bibliotecario o bibliotecólogo, es un profesional que en el ámbito de una biblioteca o centro de documentación desarrolla procedimientos para organizar la información, ofrecer servicios para instruir a las personas en las maneras más eficientes de identificación y acceso a la información que necesiten en los diferentes formatos. La tarea de un bibliotecario se ha transformando con el paso del tiempo. Han pasado de ser custodios de las colecciones de libros, a ser intermediarios entre los usuarios que necesitan información y las colecciones que les son confiadas.
Las tareas de un bibliotecario no empiezan y terminan con el simple préstamo de documentos. Un bibliotecario de investigación apoya a los investigadores de su institución, desde el inicio del proceso de investigación hasta la evaluación para agilizar la búsqueda; orienta sobre cómo trabajar en las bases de datos, cómo afinar, refinar y delimitar. El bibliotecario como experto en recursos de la información propone métodos para hacer una búsqueda más eficiente, saber cuáles son las fuentes más confiables y creíbles, evitándonos así horas interminables de estudio.
El desempeño de estos tesoreros literarios son múltiples: adquisición de nuevos materiales, catalogación y clasificación de los mismos, desarrollo de las colecciones, descarte de materiales obsoletos, establecimiento de políticas o normas de funcionamiento de los centros de información o bibliotecas donde trabajan, conducción de entrevistas de referencia, contratación de servicios y suscripción a revistas impresas o electrónicas, investigación. Muchos bibliotecarios también crean programas educativos para disminuir el analfabetismo dentro de su comunidad, se interesan por incentivar la lectura en los niños y mejorar los servicios de la institución que regentan.
Por lo general, los bibliotecarios suelen trabajar para instituciones educativas, aunque también hay quienes dirigen tiendas de libros o bibliotecas públicas. Otros suelen conseguir trabajo en archivos públicos o administrando cualquier tipo de archivo en una institución, esto se debe principalmente a su nivel de organización y clasificación de documentos.
Por la importancia que se le concede a los bibliotecarios, el 13 de septiembre se celebra el Día del Bibliotecario, una fecha que se le debe a la República Argentina, porque fue este día pero de 1954 cuando la junta de gobierno a cargo de Mariano Moreno, decidiese crear la Biblioteca Pública de Buenos Aires, además de otras acciones que buscaban procurar una mejor educación, más allá de la bélica, a los jóvenes de todo el mundo.
Este día se corresponde con la edición de la Gaceta de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1810, en la que apareció un artículo titulado Educación, escrito por Mariano Moreno, en el que informaba sobre la creación por la Junta de Mayo de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, hoy Biblioteca Nacional y de los nombramientos del Dr. Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodríguez, quienes fueron los primeros bibliotecarios oficiales de la nueva era de la Independencia de la República argentina.
En cuba celebramos el Día del Bibliotecario Cubano el 7 de junio, en homenaje al nacimiento en 1812 de Antonio Bachiller y Morales, uno de los más insignes intelectuales cubanos: prolífico periodista, historiador, abogado y bibliógrafo, considerado como el padre de la bibliotecología cubana.
Pues démosles este día, una fuerte felicitación a todos aquellos que en cualquier rincón del mundo dedican su quehacer a la información, los libros y la bibliotecología, a todos aquellos que en su labor diaria mantienen la cosecha permanente que recogemos cuando visitamos el salón de los saberes.

