Mujer de tabaco y río

La vida le regaló la sonrisa y el talento, también la suerte de nacer donde hay un río, vivir junto al aroma del tabaco y descubrir los secretos de la aromática hoja, desde la inmensidad de la ciencia.

Ana Yansy Cuellar González, es hija del Mayabeque. Nació en el municipio de Güines el 13 de noviembre de 1968. Por coincidencia feliz llegó al Ariguanabo y desde muy pequeña conoció la sinceridad como atributo y el altruismo en bien de sus semejantes.

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Milagritos

Foto cortesía del autor

Despierta la mañana y ella le roba tiempo al amanecer. Camina sin compañía junto al rocío de la madrugada y la brisa tenue que acaricia su rostro. En horas del mediodía, se le puede ver, cuando el sol brilla en medio del cielo. Cada día la misma rutina. La carretera que une al caserío “El Valle” con San Antonio de los Baños, es el escenario habitual. No conoce de elegancia, ni presume de coquetería femenina para conquistar el nuevo amor.

Milagritos por las calles de San Antonio de los BañosMilagritos por las calles de San Antonio de los Baños Milagritos, mujer humilde, campesina y pobre. No sabe los secretos y encantos que guardan los libros, tampoco tiene cultura, el léxico es en ocasiones incoherente para establecer la comunicación. El lenguaje es endeble y escaso en la dicción. Sin embargo, se comunica, cuenta sus historias y la gente la escucha.

Para muchos ariguanabenses, Milagritos es una loca sin fortuna, que solo tiene espacio para caminar las calles de la Villa sin nociones del tiempo. La identifica un atuendo personal muy rústico, pantalón y camisa de mangas largas, una gorra, una bolsa larga que pende del hombro con las manos ocupadas, unas veces con objetos rudimentarios y un perrito al que dice amar demasiado.

Desatinada en sus argumentos y con historias diferentes que contar cada día, Milagritos tiene ilusiones en el cotidiano proceder. Dice estar embarazada y sus pupilas brillan con la ilusión de ser madre. Nació en el Palenque y tiene momentos en que aparece llena de coloretes en el rostro y los labios pintados de forma extravagante.

Milagritos también aporta desde su descabellado mundo. Es útil a la economía del país y suma sus esfuerzos recogiendo cuantas latas y cajas de cartón encuentra a su paso, para llevarlas a  materias primas. Eso la llena de ilusiones y la gente le estimula, le regala un halago y le sonríe.

Ella es la genuina figura que motiva una caricatura, una décima o crónica. Milagritos es soñadora, intrépida y conversadora, sin dudas, una gente que recordará este pueblo.  

Una mujer sencilla de pueblo: Soa Georgina Pastor González

Foto Meylin Pérez Guzmán Soa Georgina Pastor González Soa Georgina Pastor González

La sociedad tiene para con las personas mayores, el deber y la responsabilidad moral de retribuirles, bienestar, agradecimiento y respeto, el eterno reconocimiento porque lo que hoy tenemos, es fruto del esfuerzo y dedicación, eso siento por Soa Georgina Pastor González.

Georgina es una mujer auténtica, cubana ciento por ciento, por demás ariguanabense que siente y ama las hazañas de la vida cotidiana. Por la trayectoria y aporte al mejoramiento del desarrollo social, económico y político del territorio y su contribución al bienestar espiritual y cultural, se le concedió el 25 de marzo del 2001, la condición de Hija Distinguida de San Antonio de los Baños.

Georgina formó una familia, tuvo tres hijos, supera el dolor de haber perdido ya dos y brillan sus ojos cuando menciona que tiene nietos y bisnietos, se estremece ante los recuerdos pero con la fortalece que la mantiene aferrada a la vida asegura que ellos la acompañan siempre y son el aliento para seguir luchando.

En la obra El Principito, el personaje plantea: el tiempo que pasaste con una rosa es lo que la hizo tan importante; de ahí que la sencillez de Georgina, la hace distinta y especial, ella se agiganta a nuestros ojos, 73 años cumplirá el 5 de julio. Incansable, se entrega en el diario batallar de la cotidianidad hasta llegar a desafiar a la jubilación pues se niega a permanecer inactiva.

Es una flor que se resiste a los avatares del tiempo, es como la siempre viva, como atributos, la solidaridad, el humanismo; visita a los abuelos con problemas de salud, menuda, con una silueta pequeña, la distingue el paso corto siempre bien abrigada,  nada la detiene, llega hasta el lugar más apartado del pueblo, anida sentimientos de confraternidad  humana, en cuanta tarea se propone.    

 Salimos al encuentro,  de Georgina, en todos los lugares, la respuesta definía el cumplimiento de una misión, la que ella misma se traza, apoyar el trabajo de la Dirección Municipal de los Comité de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación de Combatientes, activista de estos frentes de vanguardia de la Patria siempre encuentra algo que hacer, sabe llegar desde la base a cada ciudadano para que se cumpla con el deber.

Fueron muchos los calificativos, coincidían en que la modestia en el cumplimiento del deber a favor del bienestar colectivo la distingue, es abanderada del trabajo con las masas, se suma a la recogida de materia prima, a la campaña de vacunación, en las donaciones de sangre a nivel de barrio, cumple cada día con ahínco y tenacidad las tareas que se traza.

De las múltiples lecciones del Principito guarda con gran cariño esta frase: No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos. Y la sabiduría popular siempre nos asombra, el reconocimiento a esta Hija Distinguida realza su estirpe de protagonista de la historia, ejemplo de la mujer de estos tiempos y nos enorgullece. Tiene como testimonio las medallas,  Fernando Chernar Piña y la Jesús Menéndez que otorga la Central de Trabajadores de Cuba,  por los 25 años del movimiento de artistas aficionados, además la otorgada en saludo al XV aniversario  de la Asociación de Combatientes, el reconocimiento como digna discípula del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque,  por el 50 aniversario de la Federación de Mujeres Cubanas, también diplomas y reconocimientos por su participación en cursos de corresponsales voluntarios de la Central de Trabajadores de Cuba, colaboradora de la actividad cultural del Museo de Historia, todos los guarda como el tesoro más valioso; así de sencillo expresa: Esta es mi vida.

 Los adultos mayores son la joya más preciada de la sociedad; son un potencial activo.  En esta etapa de la vida, el optimismo es el mejor alimento para los adultos junto al respeto dentro del marco familiar, del entorno y el apoyo del resto de la sociedad. Facilitarles que revivan experiencias, permitirles expresar sus inquietudes, sentirse queridos y tomados en cuenta; solo así, conservan su salud emocional hasta edades muy avanzadas y representan el patrimonio más valioso de una sociedad.

Un hombre común

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Foto cortesía del autor

 Un hombre común camina a diario las calles de mi Ariguanabo. Sencillo, conversador, laborioso, amigo de la jarana y el buen café. Viste con humildad y siempre le veo con el tabaco en la boca y los bultos, donde guarda las cosas que para él resultan interesantes.Orlando Díaz GuillénOrlando Díaz Guillén

Padre de tres niños a los que nunca abandona, Orlando Díaz Guillén, nacido en San Antonio de los Baños el 21 de agosto de 1972, sabe de las rudezas de la vida y lo difícil que resulta hacer unos kilos para la canasta familiar.

 Este hombre común lleva sus riquezas en el alma y conoce del amigo que le brinda un regalo o lo invita a saborear un pan con croquetas. También gusta de ayudar a los incapacitados y siempre está presto a cruzarle la calle a una anciana o guiar el camino de un invidente.

 Hablar con este hombre común nos enriquece el alma. Admira la sinceridad y profesa devoción por el viejo San Lázaro, el cual lleva consigo en una estampilla. No sabe de un buen libro ni de palabras rebuscadas. Su cultura se encierra en el refranero popular sin llegar a la chabacanería, pues respeta a las mujeres, los ancianos y cuida de los infantes como el jardinero a su flor.

 Las madrugadas de Orlando guardan relación con la higiene ambiental, pues labora en Servicios Comunales y recoge los deshechos sólidos en una carrera por las principales calles y avenidas de la Villa del Humor.

 Este hombre común siente felicidad cuando le saludas y le regalas un tabaco, también cuando se interesa por la salud de alguien o saborea el café caliente en cualquier establecimiento del municipio.

 Así es Orlando Díaz Guillén. Un hombre que a pesar de su apariencia física y modo de vestir, sabe llevar la humildad como bandera y regala afecto a quien lo necesita.

Con las armas de Carmelo

Foto cortesía de la familia

Carmelo de ArmasCarmelo de Armas Díaz Con las armas de Carmelo escribo esta crónica. Repaso mis pupilas en el tiempo y lo visualizo en el taller de la casa. Busca piezas que parecen inservibles y las lleva a la vida útil. Es un verdadero artífice de la creación en la electrónica, pasión que desde niño lo hizo resaltar en el barrio El paradero, de San Antonio de los Baños, sitio donde nació el 23 de noviembre de 1934.

En ese mismo espacio de la geografía ariguanabense, creció Carmelo. Joven, inteligente, intrépido,  supo del amor con Orquídea Lemus Guzmán, la novia de siempre, la esposa que le regaló dos hijas y que a 21 años de su desaparición física, todavía lo recuerda. Para ella, Carmelo no ha muerto, sigue cacharreando en el taller, ilusionado con un nuevo proyecto e inmerso en su principal tarea, la reparación de televisores.

La impronta de este hombre crece a diario en la señal de  Radio Ariguanabo. Confeccionar el trasmisor para crear una emisora en el municipio, le llevó tiempo y sacrificio. Todo sin percibir un centavo. Dirigía el taller de Televisión a Color de San Antonio de los Baños, impartía clases a sus alumnos y en los ratos libres buscaba bibliografías para auto prepararse, pero nunca dejó la radio, pues amaba su profesión y siempre estuvo como voluntario. Fue un verdadero pionero de la feliz idea.  

Conseguir el sueño le robó noches enteras sin dormir, gasto de combustible probando la señal desde su automóvil por  los diferentes puntos del pueblo para conocer el alcance del trasmisor. El 8 de octubre de 1971, y luego de muchas pruebas, las ondas sonoras del éter, expandían al aire la  señal de Radio Ariguanabo en la voz de la periodista Elisa Franchi Alfaro Viera. Era el inicio de una verdad que ya cuenta con 41 años.

Alfabetizador en las lomas de Pinar del Río, operador de montaje y sonido en el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba realizado en el teatro Carlos Marx y excelente padre de familia, lo marcaron para siempre entre amigos, familiares y vecinos.

Hombre de principios apegado a sus raíces y pueblo, incansable aliado del estudio, la formación de generaciones y la búsqueda incesante de documentos que le permitieran crecer como creador, fueron valores que brillaron en la personalidad de Carmelo de Armas Díaz.

Mucho tiempo vivió en el anonimato. La emisora que hizo posible gracias a su ingenio, se escuchaba a diario, pero su empeño, apenas aparecía. Sentía dolor por no ser reconocido. Pasó el tiempo y llegó un día feliz. Se hizo justicia y el creador fue protagonista de una entrevista en los estudios de la emisora que tanto quiso.

Eran tiempos de aniversario y resultaba obligado hablar del profesor. Caminar por los pasillos de Radio Ariguanabo, visitar sus cabinas y recordar los inicios en el taller para confeccionar el trasmisor, junto a Rigoberto Blanco y Odilio González, le devolvieron la autoestima.

Visitó la Unión de República Socialista Soviética, URSS, en 1988 para recibir un curso sobre reparación de los televisores a color, conocimientos que luego impartió en el pueblo a los otros técnicos y mecánicos. Ese fue uno de sus anhelos hecho realidad.

Vivió lleno de ilusiones y proyectos, muchos fueron posibles, otros no alcanzó a disfrutarlos, pero el mejor de todos, aunque él no lo viera, fue la graduación de su nieta como Ingeniera en Telecomunicaciones, profesión que lleva con dignidad y orgullo en nombre del abuelo.

El 9 de noviembre de 1991 apagó para siempre sus pupilas un hombre de pueblo. Artesano de lo imposible, cultivador del ingenio y la creación. Lo traigo a esta página como digno homenaje a quien tanto hizo por la voz de donde hay un río. ¡Gracias, Carmelo de Armas Díaz! La obra que usted ayudó a formar no se detiene y en cada salida al aire de Radio Ariguanabo, estará por siempre su nombre.

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