Huracanes y pandemia

El mundo está convulso. La pandemia por el Coronavirus ha llevado al límite a naciones que creían tener las riendas de su economía y el bienestar de su población. Millones se han contagiado. Cientos de miles han fallecido. La crisis sanitaria deriva en crisis financiera, en estrés y agotamiento mental, aislamiento social, cierre de fronteras, restricciones de vuelos, tristeza, ansiedad.

Es lamentable. Cuba también ha vivido y vive meses complejos desde todos los ámbitos. Ahora, con un rebrote de la pandemia que lleva la enfermedad a localidades donde inicialmente no aparecieron casos.

Y llegó el primero de junio. Ya casi termina septiembre, época favorable para la formación de tormentas tropicales y huracanes en el océano con muchas probabilidades de tocar tierra cubana, como fue el caso de la reciente Tormenta Tropical Laura.

Estamos inmersos en una temporada ciclónica muy activa según se pronosticó. Otra mala noticia para la región del Caribe, y parte de los países centroamericanos, hasta el propio Estados Unidos se ha afectado por la cercanía de fenómenos meteorológicos.

Ante una situación difícil por la COVID 19, lamentar pérdidas materiales y humanas por condiciones climáticas sería devastador.

Cuba siempre se ha preparado para esta etapa del año y existen los mecanismos para informar continuamente a la población, que con disciplina también sigue las orientaciones de la Defensa Civil. Pero la fuerza de la naturaleza es poderosa y debemos tener bien presente este aspecto.

Los pronósticos advirtieron hasta el 30 de noviembre, la formación en el Atlántico de hasta 25 tormentas tropicales, al menos la mitad con probabilidades de convertirse en huracanes, con vientos sostenidos mayores a 113 Km/h.

La actualización de las previsiones toman en cuenta la aparición o manifestación neutral del fenómeno de “La Niña” en el océano Pacífico, lo cual incide en el calentamiento del Atlántico, así como un previsible debilitamiento del anticiclón que “regula” la formación de tormentas.

Por ello, seguir preparados, y muy alertas, tomar medidas como la limpieza constante de alcantarillados, patios, poda de árboles cercanos a postes de electricidad, aseguramiento de cubiertas, puertas, ventanas, dar mantenimiento a locales o almacenes, para evitar daños en caso de fuertes lluvias… tener en cuenta las condiciones ideales para salvaguardar vidas humanas y del ganado que se encuentra en zonas bajas.

Cuba lucha por salir adelante y reducir los casos de la COVID 19. Esperemos que los próximos dos meses no traigan estos embates de la naturaleza.

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